La Semana Santa
tiene su prolongación con las fiestas de San Vicente
Ferrer, patrón de la Comunidad. Es costumbre visitar
su casa natal convertida en capilla, donde se encuentra "El
Pouet de Sant Vicent" del que se da de beber a los
niños "para que hablen pronto, no padezcan
de anginas, no juren en falso ni sean blasfemos".

Dentro de la
fiesta, los niños representan los "miracles" en
los trece altares que se levantan en los distintos barrios de
la ciudad y presidido siempre por la imagen del patrón.

El altar o cadafal más antiguo de los que se montan data
de 1561 y se instala cada año junto al Pouet de San Vicent. |